Merkadome – Retropark

Retropark

Descripción

Allá en la época en la que Trump Beta era presidente, justo antes de que todo se fuese al mierdón, una mente emprendedora decidió dar al pueblo lo que este pedía. En medio del clima de regresión reaccionaria, donde se pensaba mayoritariamente que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor (cuando, en realidad, lo único que es es anterior), la gente buscaba refugiarse en obras de ficción de décadas pretéritas en las que todo era más sencillo, más fácil, más desfasado y con menos filtros. Como el Páramo de ahora, pero antes de que los hípsters comelechugas follapinos abrazamutardos lo jodiesen todo con sus mierdas políticamente correctas.

La historia es cíclica, tron, siempre lo ha sido. Así que sí, la gente del Mundo de Antaño también quería volver a una época de brillantina, pelucones, tetas, machos muy duros, hembras curvilíneas, frases lapidarias y problemas que se resolvían con patadas en la boca. Ahí es donde entra Dolly Parton III, magnate ricachona y descendiente de la famosa cantante country de finales del siglo XX. Con una clara visión de lo que sería el futuro (le falló lo de prever las bombas nucleares y la tercera guerra mundial, pero por lo demás, su estimación de mercado fue cojonudamente correcta), buscó inversores, tiró de chequera, entró en el conglomerado de empresas que iban a construir el centro comercial más grande del mundo y se puso manos a la obra.

Así nació Retropark, un lugar para que las familias se retirasen a una época más feliz, anclado en las últimas dos décadas del siglo XX. Las convenciones sociales, la corrección política, los filtros morales, la educación y el buen juicio se dejan en la puerta.

Un patio central hace las veces de museo y sala de exposiciones, donde Dolly Parton III consiguió reunir muchos iconos de la cultura pop retro de esa época; presidiendo la plaza había un animatronic a tamaño real de un T-Rex, utilizado en una peli muy famosa, mientras que en docenas de vitrinas y expositores repartidos por los pasillos se podían ver objetos de una época pasada gloriosa: un trozo del Muro de Pekín, la guitarra de Van Halen (dios vikingo del rock, según el cartel), el tupé de Johnny Bravo o un single de Amante Bandido de Miguel Bosé firmado por él.

Desde esa zona central se accedía a otros sectores de Retropark, cada uno de ellos consagrado a un tipo distinto de ocio recreativo. Todo el lugar está hecho polvo, descuidado y sucio, pero mucha gente de Merkadome sigue viniendo por aquí a ver las maravillas del pasado y algunos incluso se han instalado en sus salas. Poco a poco se han ido recuperando cosas, abriendo zonas al público y volviendo a poner en marcha los antiguos negocios. Por alguna extraña razón, la peña parameña parece sentirse muy a gusto en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, así que le han cogido cariño a Retropark.

Masca

Golam Globus
Nadie sabe de dónde vino o cuál es su nombre real, pero está claro que el que tiene ahora lo sacó de las dos enormes estatuas que flanquean la entrada al VideoDrome. Se conoce el lugar como la palma de su mano, es capaz de recitar de memoria todo su catálogo de pelis, pulirse la puntuación máxima de la única máquina que funciona de Arcadia, o crear la lista definitiva para algún juego de su invención (“Tullidos y Taraos” es su favorito, un trepidante juego de mesa de interacción urbana con montones de sangre y violencia). Le gustan los nachos y pasa mucho tiempo en el local de Culver, porque los sirven con una salsa de guarramole que le encanta.

Otras personalidades

Alf
Es un simpático mutardo al que todo el mundo llama así porque se parece un huevo al que salía por la caja de cristal del Mundo de Antaño. ¡Lo han visto en revistas, posters y carteles, y ahora vive aquí con ellos y les hace una gracia de la hostia! Todo el mundo lo saluda, se para a hablar con él y le deja gatos muertos para que se los coma. Al principio Ricardo, que es como se llama realmente el mutardo, estaba un poco hasta la polla de que todo dios se tomase tantas familiaridades con él, porque no tenía ni un puto segundo de tranquilidad. Pero ahora le están empezando a gustar las atenciones, sobre todo desde que tiene carne de gato gratis para comer, que al espetón está cojonuda y no se distingue en nada de la de galligarto.

Barbarianna
La heroína de la era vikinga. Creó su personaje viendo uno de los viejos documentales en VideoDrome acerca de un karateka que viajaba en el tiempo, pero ahora pasa la mayor parte del día en GaryCon vestida como su personaja favorita. A saber: una bárbara con pieles, casco con cuernos, mala actitud y una mini-gun bestial. El arma es de atrezo, pero las espadas no. Es una buena luchadora mercenaria, si consigues hacer migas con ella y convencerla para que te ayude.

Chef Culver
Dueño del local que lleva su nombre, este tipo es muy reservado y muy poca gente lo ha visto en público. Parece ser que oculta un pasado oscuro y algún horrible secreto, aunque son muy pocos los que lo conocen. Para saber más, lee el módulo “Cuestión de gustos” del juego de rol de Punkapocalyptic, donde es un PNJ importante.

Dolly Parton III
La anfitriona de Retropark se inmortalizó a sí misma en una serie de hologramas de Inteligencia Virtual súper-currados que daban la bienvenida a los visitantes del lugar. Había varias terminales repartidas por toda su superficie que explicaban qué era cada zona y qué se podía hacer en ella. El caso es que la Inteligencia Virtual estaba programada para ir aprendiendo de sus interacciones con el público para poder resultar cada vez de mayor utilidad, pero ahora su público son tirados mierdosos post-apocalípticos que tienen muy poca conversación, poca cultura y mucha mala hostia. La IV de Dolly Parton III se ha convertido en una macarra malhablada, mezquina y egoísta, dispuesta a encenderse a la mínima para ponerte a parir, dar consejos mierdosos, opinar sobre cosas que nadie le ha preguntado y, en general, dar por culo tanto o más que cualquier otro habitante del barrio.

Vincenzo «Esquizo»
Vicenzo es un joven pandillero, muy eléctrico, siempre dispuesto a una movida y emparanollado por la protección (por eso se protege con su chapa metálica, ya que va dentro de un bidón metálico), porta una pistola, que es más armatoste que potente (parece de mentira) y una maza ligera consistente en una bola con cadena a la que llama «kojak» O bien… Cuando la chaveta le hace «chispa» su otra personalidad aparece y coge el volante y se cree que es un pollavieja miembro del V reich, cansado de que los mutardos pisen el mismo suelo, especialmente odia a todo aquel con mutaciones que le permitan el uso de algún tipo de proyectil. Esos pestilentes mutardos quieren abollar su preciosa armadura. Dicen las malas lenguas que dentro de ese bidón lleva un bote con un cordón al cuello para guardar las balas donde se puede leer «pryca». Debía ser algún ser divino o algo así. Se quedo tarado a raíz de una partida en la propia GaryCon. Tras usar ciertas drogas, su personaje tomó la iniciativa en su ya dañado cabolo. Se diría que no hay nadie al volante normalmente pero le iría mejor si así fuera.

Principales localizaciones

Edificios

Arcadia
Antigua sala de máquinas y recreativos. Los chatarreros sólo han conseguido volver a hacer funcionar una máquina de arcade, una con un círculo amarillo que se abre y se cierra para tragarse unos puntos y frutas que salen por un laberinto mientras intenta escapar de unas sábanas con ojos. Su musiquilla es muy adictiva, así que la peña hace cola para jugar con ella. En la tabla de puntuaciones sólo aparece un acrónimo, G-G. Las máquinas que no necesitan energía o piezas chungas de encontrar siguen funcionando, como por ejemplo las mesas de billar, las dianas de dardos (aunque la mayoría sólo tienen dos o tres) y los futbolines. Así que es el lugar de ocio preferido de todo el barrio.

VideoDrome
En este gigantesco local se podían alquilar, comprar o incluso ver miles de películas rescatadas de los archivos del siglo XX, con especial énfasis a las producciones de acción y aventura de las últimas dos décadas. Muchas de sus estanterías están destrozadas y vacías, pero Golan Globus y su gente se esfuerza enormemente por restaurar esta zona a su antiguo esplendor. Tiene un hilo musical que funciona, pero arranca y se para cuando le sale de los pies, en el que suena en bucle una extraña melodía y la palabra Movierecord. En algunos pasillos parece no haber pasado el tiempo. Las cajas de sus VHS, DVD, BluRay y LaserDisc están casi impecables, ordenadas por soporte físico, temática e inicial alfabética, con posters promocionales y alguna figura de cartón a tamaño real de sus protagonistas. Al fondo hay varias salas de proyecciones pequeñas, una de las cuales funciona de aquella manera. Sus 50 plazas están siempre llenas, ya que ver estos violentos documentales gráficos del pasado resulta muy divertido para sus habitantes. Muchos de ellos llaman a sus hijos como los protagonistas de estas cintas, así que en el barrio proliferan los niños y niñas con nombres como Hundra, Vandamme, Saraconor, Indiana o Ator.

GaryCon
Una convención de juegos de rol y miniaturas perpetua. Aquí te podías hacer con cualquier libro o suplemento de juegos de rol, de mesa o con figuritas. La gente que vive por aquí se viste (o “cosquillea”, como decían por aquel entonces) como los pavos y pavas de las portadas de los libros, intentando revivir sus aventuras para dar algo de interés a sus monótonas vidas. La alegría aquí es algo más forzada, pero desde luego es el mejor sitio para pasar a ver carnaca masculina o femenina en forma de bárbaros cachudos o guerreras espaciales en bikini. No te fíes de lo que te diga nadie aquí, porque aunque mucha peña se cree su personaje y van todos de héroes, guerreros y asesinos cojonudos, la mayoría son flipaos de la vida que no saben ni coger un cuchillo.

Cocina Cojonuda de Carl Culver
Un local de hamburguesas de galligarto, aunque la especialidad del chef Culver va empanada con caparazones de cucaracha molidos. Son platos de alta cocina para lo que es el Páramo, y algunas de ellas incluso se sirven con papas fritas y salsa a elegir. Prepara tus balas para el sablazo. Desde aquí opera una banda conocida como los Burger Boys, al mando de Bob el Burger Boy Bastardo, una mole humana con un ridículo sombrero pompadour negro. Cobran deudas, pegan palizas, beben leche y en general se portan como niños malotes. Es un diner de la vieja escuela, un lugar donde papear o beber (hay cosas más baratas en el menú que sus hamburguesas especiales), escuchar una vieja máquina de música que sólo tiene tres canciones (Happy Hour, de The Housemartins, Edge of Seventeen de Stevie Nicks, y We Can Change the World de The Jackson 5) y pasarlo bien. También es el lugar que sirve de gancho para el módulo “Cuestión de gustos” del juego de rol de Punkapocalyptic, por si no quieres ambientar tu campaña en Puentechatarra.

PimPamPum
Es un local enorme pensado para el paintball, que era una forma de soltar adrenalina sin llenar las calles de delincuencia. Hay varias salas diseñadas como entornos diferentes, desde un circuito urbano hasta montículos de tierra que imitan trincheras. Críos y no tan críos pueden venir aquí a decidir disputas o vengarse inofensivamente de sus parientes coñazos. Quedan unas cuantas armas de aire comprimido que funcionan, aunque las bolas de pintura son otro cantar; es mejor no preguntar con qué se siguen rellenando algunas de ellas, sobre todo las de colores más chillones. Alguna vez se ha dado el caso de peña que introduce armas reales para dar matarile a ciertos pavos y luego decir que fue un accidente, e incluso una vez dos bandas quedaron en la sala Tron para reventarse a hostias de verdad en un entorno futurista y molón.

Gorki Park
Toda esta zona estaba consagrada al mayor enemigo de la sana diversión occidental. Parece ser que en aquella época el mundo se dividía en dos bloques, el de los que se lo pasaban de puta madre con sus armas, su heroína, sus recesiones económicas y sus pandillas, y los que se congelaban los huevos de frío con cara triste y comían remolachas mientras iban a trabajar todos en el mismo coche. GorkiPark es una muestra de la vida en esa otra mitad del mundo, con una exposición permanente de antiguos uniformes del ejército rojo, radios VEF-202 del año la pera, un Lada Zhiguli original, trajes típicos de campesinos de los Urales, un Misha gigante de 6 metros y cosas así que demostraban su estilo de vida claramente inferior. Los padres solían traer aquí a sus niños como una especie de casa del terror, para asustarlos con cómo sería su vida si no se comían las verduras.

Recursos

Diversión a raudales y una forma malsana de perder el tiempo deleitándose con los héroes y heroínas de antaño. Su peña es valiosa, a su manera, si puedes pasar por alto sus rarezas y llegas a hacerte amigo suyo.

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