
Relato: Jomo
Jomo temblaba un poco, a pesar de que la estufa estaba al máximo. También sentía un feo vacío en el estómago que no era de hambre. De hecho, delante de él tenía una pieza de carne bastante apetecible, fresca y limpia. La probó. Con esfuerzo. -Manda cojones, con lambre que traigo.- pensó. Se sentía un poco enfermo, como si tuviera resaca. Pasado el primer bocado con un poco de agua -un agua muy pura-, se sintió mejor. «Joder, es la fiebre de las cosas malas -pensó-. Es mi coco, que está encabronado y me pone enfermo. Bueno, sé cómo va esto. Se quita zampando un poco y durmiendo dos noches. En verdad, la primera noche no podré dormir porque estaré