
Relato: El Día D
La explosión lo pilló totalmente por sorpresa. Estaba en la Plaza del Pacto, mercadeando sus cosas mientras recorría los puestos que bordeaban la explanada a los pies de Puentechatarra. Esta vez llevaba buen material, cosas muy chulas que sin duda podría colocar bien a alguno de los dueños de los tenderetes que quisiese echarle una mano y darle algunos casquillos por ellas: carne seca casera de sus galligartos, unas buenas botas casi nuevas que había encontrado en un desagüe, un ejemplar raro de una revista con una Z enorme en la portada, una culata de rifle nuevecita que podría servir para reparar un arma vieja, un colgante formado por un par de dados de seis caras de peluche rosa y