
Relato: Irina
Un pocho, dos pochos, tres pochos… Irina se cansó de contar cuando iba por el décimo. Ni de coña podría con tantos. Aunque no eran muy rápidos, no le daría tiempo a recargar la ballesta lo suficientemente rápido como para acabar con todos, y la escopeta que le había acoplado necesitaría más cartuchos de los tres que tenía. Había que pensar en otra cosa. Bajó lentamente de la colina, sin hacer ruido para no atraer a los pochos. A lo lejos vio una nube de polvo; los cabrones de los pandilleros no habían tardado en darse cuenta de que les había dado esquinazo. Y además tenían motos y ella iba a patita, eso no era justo. Un maullido salió del