Bestiario del Páramo: Punkicornios

BestiarioDrSiriousHola trons.

Como todo quisqui sabe, el Páramo está lleno de bichos peligrosos, que te pueden arrancar las pelotas a poco que te descuides. Normalmente la basca se va por ahí a verlas venir, sin coscarse de qué bestia se puede encontrar, y luego pasa lo que pasa. Por eso he decidido dedicar mi vida a ser un masca de estos temas, siendo Bichólogo y Mutardólogo Oficial del Gremio Electroprotéico de la Carne y el Metano de Puentechatarra (del que soy miembro fundador, y también presidente, secretario, tesorero y especialista de campo). Soy el doctor Sarious e intentaré en esta Guía de los animales, criaturas y mutaciones del Páramo realizar un estudio chachi de los bichos que pueblan nuestro mundo.

Aunque mi labor en esta sección es charrar de las bestias que pueblan el Páramo, no tengo nada clarinete si estas criaturas pueden definirse como tal, ya que en su origen parecen ser creaciones que alguna mente muy, pero que muy tarumba del Mundo de Antaño, creó como arma viviente para la destrucción. Pero seamos serios ¿no tienen pinta la mayoría de los bichos de los que hablo de tener un origen parecido?

Descripción

Los punkicornios sólo pueden describirse como la cosa más cuqui y adorable que puedas echarte al careto. Como mi tía Matilde, pero al revés. Pero esto no es extraño, ya que esa achuchabilidad casi imposible de reprimir es su razón de ser. Son unos bichos esponjosos, con una cara que te mira con ojazos como diciendo “quiéreme”. Parecidos a los antiguos caballos de las leyendas, pero más pequeños, rollizos, con colorinchis… y claro, con un cuernaco en la frente. La mascota que querría tener tu hija, y tu mujer, y tu madre… ¡y tú! ¿a quién cojones vas a engañar?

Hábitat

Es extraño ver a punkicornios en libertad, pero haberlos haylos. Se aparean con mucho cuidado con una cara de felicidad que te los comerías a besos. No son muy rápidos, ni ágiles, y pueden ser presa fácil de los depredadores. Pero incluso las bestias más tontas han aprendido que no es buena idea pegarles un ñasco.

Es más normal verlos en cautividad, listos para ser usados como lo que son, armas vivientes. Lo normal es tenerlos en jaulas con los barrotes forrados de felpa (que suele ser rosa o lila, pero por costumbre, no parece que funcionen mejor) para que no puedan apretujarse contra una superficie demasiado dura y acabar teniendo un trágico final. Hay que ser muy hijoputa para usar a estas criaturas, pero vamos, será por hijoputas en el Páramo…

 

Comportamiento

Aquí está el quid de la cuestión. Los punkicornios viven para ser abrazados… y si esto sucede con la suficiente presión, cosa casi imposible de reprimir porque a ver quién no iba a achucharlos con todas sus fuerzas, explotan. Pero no explotan como un martinejo, que es el que se lleva la peor parte y a ti como mucho te deja pringado de vísceras. No, explotan de manera violenta pudiendo acabar con la vida de cualquiera que se encuentre a pocos metros, no digamos ya del que lo abraza. Sus huesos se parten en pedazos que salen despedidos afilados capaces de atravesar a todo lo que esté cerca.

En cuanto ve a una persona, un punkicornio avanza dando saltitos, abriendo sus adorables ojos, e incluso soltando arcoiris (bueno, en realidad son excrementos que tienen ese color). Están diseñados para que sea casi imposible no cogerlos, soltar algo como “cuchi, cuchi, cuchi” y pegarle un achuchón a esa bola de algodón adorable. Si estás a cierta distancia, lo bueno es que en ese momento, cuando explota, no sólo arrasa con todo, si no que sus vísceras son ligeras y alargadas, y caen como confeti y serpentina sobre el lugar, haciendo que incluso esa destrucción sea cuqui.

Usos

El principal uso de los punkicornios es ese para el que fueron creados, servir como arma. Soltarlos cerca de tus enemigos y dejar que su encanto surja su efecto. Aún así hay que decir que el uso de punkicornios no está nada bien visto en el Páramo, ya que la víctima más propicia que pueden encontrar son los niños. Estos son aún más incapaces que la mayoría de no agarrarlos y darles un buen achuchón, aún estando prevenidos sobre ello.

Hay también quien tiene los punkicornios como mascotas, pero es un riesgo que a la larga nunca merece la pena. Puedes tenerlo en su jaula de felpa y tratar de resistirte, pero no sé qué cojones efecto ejercen en la gente, que tarde o temprano no te vas a poder aguantar y vas a darle un buen abrazote.

El excremento de punkicornio, también conocido como ascoiris, es multicolor y apetece ponerse a lametazos con él, si no fuera porque tiene un olor que ni mi suegra cuando va suelta. Pero una vez seco es como una piedra de colorinchis muy potita que puedes vender por unas cuantas balas. El cuerno de punkicornio dicen que sirve como afrodisiaco. Te lo tienes que introducir por el culo y por lo visto te pones a tope. La piel de un punkicornio se suele usar para forrar cojines, de esos que tienen lazos, bordados, puntilla y demás cosas dignas de tu abuela, pero claro, hay que extraerla con cuidado de no presionar demasiado si no quieres poder servir tú como el relleno para el cojín.

 

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2 comentarios

  1. uaaaaaaaaaaaaaaaa que pasada!!! 😀 😀 superfan del punkicornio, ya tengo motivo para justificar la colchoneta gigante de unicornio que me pille en el Lidl XDDD era el destino preparandome para el postapocalipsis!

  2. Queremos un Porrón de estos YA!!! Pintaditos a poder ser. ^_^

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