Bestiario del Páramo: Osos Chufladores

BestiarioDrSiriousHola trons.

Como todo quisqui sabe, el Páramo está lleno de bichos peligrosos, que te pueden arrancar las pelotas a poco que te descuides. Normalmente la basca se va por ahí a verlas venir, sin coscarse de qué bestia se puede encontrar, y luego pasa lo que pasa. Por eso he decidido dedicar mi vida a ser un masca de estos temas, siendo Bichólogo y Mutardólogo Oficial del Gremio Electroprotéico de la Carne y el Metano de Puentechatarra (del que soy miembro fundador, y también presidente, secretario, tesorero y especialista de campo). Soy el doctor Sarious e intentaré en esta Guía de los animales, criaturas y mutaciones del Páramo realizar un estudio chachi de los bichos que pueblan nuestro mundo.

Me parto la caja sólo de pensar en el bicharraco que os traigo hoy. Canela fina, trons. Me he jugado el culo pila veces ahí fuera acercándome mucho más de lo aconsejable a bichos letales de tó tipo, pero pocas veces me abrí el pecho de reír con un enjendro del culo tan deshuevante como este. Los días que lo estuve siguiendo fueron yo creo los más divertíos de toda mi vida, que tampoco es mucho decir en este vertedero infame, pero quitando los tres días seguíos en el putiferio ese de Sobatetas cuando me confundieron con un luchador del pozo famoso, que estuve con tó pagao hasta que se coscaron de la metedura de pata y me pegaron un palizón que casi no lo cuento antes de tirarme al río, pues sí, quitando eso te digo yo que el bichejo este es lo más divertío del mundo: el Oso Chuflador.

Descripción

Pa empezar, el bicho este es azul. Como te lo cuento. Azul como los ojos de mi primo Alex, aunque las chatis suelen pasar de sus ojos pa mirarle esos pectorales absurdos que se gasta. Pero bueno, que llama la atención ya sólo por eso. Y porque parece una puta nube de algodón de azúcar. El pelaje que le cubre el body es como una especie de superficie mullida, muy peluda y con rizos, de esas que te apetece achuchar mientras pegas chillidos histéricos de lo mucho que mola. Y los ojos. Qué decir de los ojos. Saltones como los de un moñeco, siempre muy abiertos y redondos, con unas pupilas enormes que parecen estar continuamente espiando (o que tiene un colocón encima que no puede con él, que tamién puede ser viendo de lo que se alimenta el animalico). Pa mi que ni parpadea el hijoputa, o por lo menos yo no lo vi hacerlo que recuerde.

Y, por supuesto, está el tema de la trompa. Una trompaca larga y musculosa, casi tanto como el resto de su cuerpo, que le sale del hocico y lleva casi siempre colgandera, aunque a veces la recoge y enrolla debajo del careto. También tiene cuatro patas, y por lo que he podido ver, suele caminar sobre todas ellas pero a veces, sobre todo para alimentarse, se incorpora sobre las traseras y es capaz de pegar carreritas cortas a toda velocidad con sus paticas, lo cual es bastante cómico y descojonante de ver. Además, cuando lo hace, emite unos sonidos agudos muy graciosos en plan “uyuyuyuyuyuy” como si se estuviese quemando las plantas de los pies con la arena, o algo. Digno de ver.

Hábitat

El Oso Chuflador vive donde hay abundancia de comida. Es decir, cerca de fuentes de gasofa. Antiguas refinerías, charcos tóxicos compuestos en su mayoría por combustible, desguaces abandonados, carreteras donde pueda encontrar vehículos del Mundo de Antaño… Es una criatura por lo general solitaria, aunque he llegado a ver en algún momento una pareja de ellos que parecían actuar de forma coordinada. No sé si eso es porque tengan algún tipo de inteligencia, o por puta casualidad, porque comunicarse no parece que lo hagan de ninguna forma. Duerme donde puede, debajo de algún tipo de estructura que lo pueda tapar, o directamente al raso si no hay nada cerca o no le apetece caminar mucho más. En general parece una criatura bastante despreocupada, casi pasota, que va por ahí a su bola sin meterse con nadie, chufla algo de gasofa de vez en cuando y a seguir con sus paseos.

Comportamiento

Oh, tíos, cómo me partí viendo a este pequeño cabrón en acción. Resulta, como ya dije, que este bichejo se alimenta básicamente de gasofa. Combustible, gasolina refinada, petróleo crudo, incluso algún aceite especialmente nutritivo le puede servir. ¿Por qué? Ni puta idea. No sé qué clase de tripas tiene, que puede digerir esa mierda y además lo pone como una moto. Pues por esa misma razón, es la puta pesadilla de los Hijos de la Sangre Negra. Les chufla la gasofa de las motos, de las latas, de los bidones, de cualquier sitio donde la tengan almacenada, y se pillan unos mosqueos del copón bendito. Se podría decir que es el archienemigo de toda esta facción. Acecha cerca de sus campamentos, de sus refinerías, de los almacenes… y en cuanto se despistan, ¡chufla! Va corriendo con sus paticas y emitiendo ese deshuevante “uyuyuyuyuy”, se acopla con la trompa al depósito o bidón, y se pone a beber como un anormal hinchando la trompa todo lo que puede y bombeando con un sonoro “chufla-chufla-chufla” que, normalmente, alerta a los que estén cerca.

Pero ya es tarde, porque como vos dije antes, los octanos le meten un chute de la hostia y se pone tan espídico que de repente parece que hay dos o tres. Se le inflan los ojos, se le dilatan las pupilas, empieza a temblar como Ochodedos cuando le da el baile de San Vito en las peleas, y entonces ya no hay dios que lo coja. Salen Sangrenegras de todas partes, tirándole palos, piedras, tiros… Pero el Oso Chuflador sale zumbando, habiéndoles vaciado ya medio bidón de gasofa, raudo como una flecha y haciendo “uyuyuyuyuy” sobre sus patas que talmente parece que se les está descojonando en la puta jeta. Joder, machos, tendríais que ver el careto de los cultistas zumbaos esos echando humo por las orejas y rojos de rabia, mientras la nube azul empapada en su gasofa robada les da esquinazo una y otra vez.

Usos

De vez en cuando, alguno de ellos no es lo bastante rápido, o se vuelve codicioso y quiere chuflar más gasolina de la cuenta. Entonces los dueños legítimos del tema lo pillan, y normalmente lo matan a palos o lo cosen a tiros. Lo normal es querer cazarlo en cuerpo a cuerpo, sin abrirle muchos agujeros, porque obviamente todo el combustible que chufla lo tiene en su organismo acumulado. Así que el único uso que se le suele dar, el único que me se ocurre, porcierto, es estrujarlo bien y recuperar hasta la última gota de fluido vital que tenga dentro de su achuchable pelaje azulado. Todo ello está empapado en gasolina de octanaje cojonudo, y funciona igual de bien en cualquier motor que la original.

Una vez prensado y estrujado por completo, poco más se le puede sacar. Quizá si se le quita el pelaje antes de exprimirlo se pudiese hacer alguna alfombra chula, o una funda pa la tapa del cagadero, porque el color es guapo, pero seguro que sigue apestando a gasolina pa siempre. Así que tú sabrás.

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4 comentarios

  1. jajajajaja me encanta es gonzo el de los teleñecos pasado de speed
    temblad sangre negra temblad! uyuyuyuyuyuyuyuy XD

    • Israel Gutierrez

      Lo cierto es que hay aún más “homenaje” al oso hormiguero de los dibujos de la Pantera Rosa 😉

  2. Jajajaja…
    Pués a mí se me antoja una mezcla del Coyote y el Correcaminos.
    Muy bueno!!

  3. hostia tambien! aunque esos ojos de adicto al crak son muy de jim henson XDDD

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