Mutardos

Mutardos

Nadie sabe exactamente cuándo comenzaron a surgir los primeros mutantes, pero ya antes de que la gente fuera expulsada de las Megalópolis y arrojada al Páramo había rumores sobre gente con extraños poderes. Las causas de su aparición pueden ser varias, tal BestiaWebvez todos los productos químicos y radiación que había en el ambiente en las zonas pobres de aquellos tiempos tuvieran bastante que ver, puede que se tratara de experimentos de investigación genética o simplemente de selección natural. La cuestión es que, desde que la gente vive en el Páramo, su número se ha incrementado notablemente.
Los mutantes no suelen ser demasiado populares por la zona de Puentechatarra, pasando de la aceptación a mala gana en algunos asentamientos, a ser objeto de cacerías en otros. De hecho, han pasado a ser llamados por todos mutardos, un nombre despectivo que puede venir de la unión de las palabras mutante y bastardo.
Por regla general, los mutardos no están muy bien equipados, ya que comúnmente nadie comercia con ellos, pero cuentan con una variedad de mutaciones que puede contrarrestar eso.

Organización

Algunos individuos con pequeñas mutaciones tratan de ocultar su condición a los demás, y otros están tan alejados de la humanidad que no son aceptados ni siquiera en los lugares más liberales. Gran parte de los mutardos han fundado su propios asentamientos o bandas, bien para vivir tranquilos o por tener un asentamiento “puro” formado únicamente por lo que ellos consideran la siguiente escala en la evolución. El más conocido es Los Gemelos, una antigua central nuclear.
Habitualmente están liderados por los conocidos como “cabezones”. Estos individuos han visto incrementado su intelecto hasta límites más allá de la humanidad, llevando su cerebro a realizar proezas como telequinesis, telepatía, control mental… si bien sus cuerpos son débiles y enfermizos. La fuerza bruta la ponen las bestias del pozo, enormes mutaciones especialmente dotadas para la lucha. En el escalón más bajo están los conocidos como pochos, humanos destrozados por la radiación, tan afectados que son poco más que cascarones vacíos con cuerpos arrasados por los tumores y pequeñas mutaciones nocivas, y que vagan por el Páramo atacando a quien se acerque, pero que por alguna razón no atacan a los mutardos. También tienen unas mascotas de forma ligeramente similar a la de un perro (al menos suelen tener cuatro patas y boca), conocidas como perromorfos.

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