Las Megalópolis I

“Aquí el hombre, en el zénit de su sabiduría, jamás morirá, sino que avanzará sin descanso hacia la perfección”
Zardoz, John Boorman, 1974

 

En todo el mundo se planificaron más de una veintena de megalópolis para atrincherar a los ricos y poderosos, aunque algunas de ellas no llegaron a pasar de un simple proyecto y otras fueron destruidas. Ni siquiera el Edén proyectado por las élites mundiales fue realmente tal, ya que las envidias, corruptelas y odios inherentes al ser humano sobrevivieron en el interior de estos refugios idílicos.

MapaMundo

Norteamérica

Liberty City
Esta megalópolis fue ideada para los pudientes de la costa este de los antiguos Estados Unidos, levantada sobre la vieja Nueva York. No ha dudado en usar la fuerza contra otras Megalópolis cuando lo ha estimado oportuno, llegando incluso a aniquilar los países vecinos de Cuba y Venezuela ya durante su construcción, al considerarlos amenazas latentes para su seguridad futura. Ahora ambas zonas del Caribe y Sudamérica son eriales radiactivos a causa de las bombas lanzadas allí. Fue la que alcanzó con más rapidez la cima tecnológica soñada por sus gobernantes, lo que a la larga llevó a problemas de ociosidad, indolencia y hastío entre la población, que no encontraba ya ninguna motivación o placer en su existencia dentro de aquel paraíso tecnificado. La Ambrosía, una droga de diseño que aumenta la capacidad sensorial y perceptiva de quien la toma, está empezando a causar furor entre las élites más decadentes. Su uso continuado y los efectos secundarios que acarrea están empezando a ser un dolor de cabeza para las autoridades, que han creado una especie de “barrio-cárcel-manicomio” en la antigua isla de Manhattan para los más afectados en un intento por frenar esta plaga moderna.

Maple Leaf City
La megalópolis canadiense fue una “rara avis” dentro de las Megalópolis mundiales. Manteniéndose al margen del plan común, sus dirigentes llegaron incluso a refugiar a pobretones de clase media y ofrecerles un mínimo de nivel de bienestar dentro de sus muros. Estaba menos poblada que la media de las demás ciudades, y además desarrolló planes de sostenibilidad para resultar totalmente ecológica y autosuficiente. Su único error fue estar construida demasiado cerca de Liberty City, que la borró del mapa con dos devastadores ataques termonucleares antes de que su ejemplo de sociedad comunisto-hippioide calase en alguna otra urbe.

San Ángeles
En la costa oeste de los antiguos Estados Unidos se creó una megalópolis de forma casi natural. Durante muchos años San Francisco, Los Ángeles y Santa Mónica habían crecido en población y extensión de tal forma que prácticamente llegaban a ser un único núcleo urbano a todos los efectos. Mayoritariamente hispana en población, esta ciudad siempre sintió más cercanía por las de América latina, especialmente por su vecina más cercana Nuevo Álamo, que por la lejana y autoritaria Liberty City. Los terribles estragos que causaban las bandas en las tres ciudades originales quedaron prácticamente erradicados en la Megalópolis, ya que se hizo una tremenda limpieza de gentuza indeseable antes de sellar los muros de la urbe. Eso sí, el Páramo que rodea esta zona del suroeste de Norteamérica es uno de los lugares más peligrosos y letales de todo el mundo, ya que la calaña que ha sobrevivido a su expulsión y adaptación a la nueva y dura vida fuera de las mega-ciudades ha sido lo peor de lo peor, de una selección ya de por sí chunga de la muerte.

Nuevo/New Álamo
Una ciudad que no tendría que haber existido, pero que a fuerza de poner petrodólares y narcodólares encima de la mesa acabó siendo una realidad. Los magnates del petróleo de Texas querían construir su propio paraíso en el sur del país, pero los burócratas de Washington les ponían mil y un impedimentos legales para torpedear su proyecto (en el fondo era puro miedo por perder su supremacía en el nuevo orden mundial, ya que cuanta menos competencia tuviesen en su propia casa, mejor). Cuando Liberty City se llevó por delante Cuba y Venezuela antes incluso de que el proyecto de su Megalópolis estuviese terminado, las grandes fortunas del golfo de México empezaron a buscar desesperadamente la forma de sacar adelante su proyecto sin contar ya con el visto bueno de sus vecinos del norte. La ayuda llegó de un lugar moralmente reprobable y poco apetecible, pero la cantidad de dinero aportada al proyecto terminó por borrar cualquier duda: los billones de dólares de los cárteles de la droga de Centroamérica y Sudamérica. Entre ambos poderes crearon Nuevo Álamo/New Álamo (ambas toponimias son aceptadas por respeto), una ciudad dividida desde su creación: de momento los dos grupos de poder se toleran y conviven más o menos correctamente, haciendo ostentación de su dinero, clase y educación, pero en el fondo hay un hervidero de rivalidades, barreras culturales y prejuicios que tarde o temprano hará que todo salte por los aires.

Sudamérica

Río Brasilia
Blindándose de la pobreza extrema de su país y las continuas sublevaciones de la población, las élites gobernantes y grandes fortunas de la costa atlántica de Sudamérica se construyeron una ciudad idílica ajustada a sus gustos. Los desposeídos, no obstante, cuyas filas alcanzaban los varios millones, se refugiaron en las selvas y organizaron varias redes guerrilleras para hostigar a los traidores de sus antiguos señores. Esta zona es una de las poquísimas en todo el planeta que aún conserva amplias zonas verdes de selva tropical, que han seguido surgiendo y sobreviviendo en un entorno hostil en el que la madre Naturaleza debería haber muerto hace mucho. Esto es tomado por muchos de los líderes guerrilleros como una señal de Gaia, la Madre, y se han organizado cultos paganos en su nombre, alcanzándose una extraña mezcla de movimiento paramilitar y secta religiosa única en todo el mundo. Los líderes-santeros del extrarradio de Río Brasilia han jurado derribar los muros de la ciudad y aniquilar a todos sus habitantes; a juzgar por su número, determinación y fanatismo, son los que más papeletas tienen para lograrlo, en una lucha sin precedentes que ha sido heredada durante generaciones.

Ciudad de Plata
Al sur de Sudamérica está la última ciudad del continente americano, financiada por Argentina, Uruguay y Chile. Paraíso de filósofos, pensadores, escritores y oradores, sus élites gobernantes son seguramente las más cultas, eruditas y estudiadas de todas las megalópolis. Eso no evitó que aplicasen con mano férrea el viejo dicho de “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo” llevado al extremo más radical: en esta utopía ilustrada se refugiaron los Premios Nobel de literatura y de la paz, los ganadores del Premio Jerusalem por la Libertad del Individuo en la Sociedad, socios honorarios del Premio La Otra Orilla, finalistas del Interamericano de Psicología y demás eruditos laureados a nivel internacional por sus logros en los campos de las humanidades. A los demás, los consideraron indignos y les cerraron las puertas en las narices sin pestañear. Quizá sea una de las megalópolis más inusuales, en el sentido de que almacena en su interior gigantescas bibliotecas y cámaras del saber con ingentes terabites de información acerca del Mundo de Antaño, incluidas obras perdidas, incunables, libros escritos en cientos de lenguas, enciclopedias completas y todo tipo de ensayos socio-políticos anteriores a la Gran Devastación.

Europa

Mediterránea d’Or
Europa iba a construir una única ciudad para todos sus países miembros, Eurocity, pero ese proyecto naufragó antes siquiera de empezar a tomar forma. Enfrentados en diversas facciones, cada una con sus puntos de vista propios, los países de la Unión Europea empezaron a buscar por su cuenta la forma de crear sus propias megalópolis. En la cuenca mediterránea se formó una coalición entre Portugal, España, Italia y Grecia para crear una gran ciudad vacacional con parques de atracciones, restaurantes, casinos y furcias. Se proyectó en la costa del levante español, financiada en parte por fondos de inversión provenientes de Alemania, Suiza y Francia, que manifestaron su intención de apoyar su construcción como socios capitalistas. Pero esta idea innovadora se fue a pique cuando se destapó el pastel de que la inversión extranjera la formaban paquetes especulativos de alto riesgo vendidos a fondos buitre, que dejaron un enorme agujero en sus finanzas. Los promotores locales desaparecieron con el dinero restante que pudieron rescatar, hundiendo definitivamente a Mediterránea d’Or y dejando el solar donde se iba a levantar la ciudad lleno de maquinaria oxidada, casetas de obra vacías y pozos inundados.

Noveau Lumière
Francia quiso crear su propia ciudad de la luz tomando como base la antigua capital del país. Sería un faro de conocimiento, arte e innovación, al margen de la barbarie de los incultos pueblos europeos y a la altura de la grandeza y savoir faire del pueblo francés. El proyecto se llevó a buen término gracias a las buenas relaciones entre los poderes fácticos galos y la presidencia del país vecino y aliado, Bélgica, donde estaba el asiento de poder de la UE. Pero con lo que no contaron ambos países fue con el factor pangermánico. La ciudad creada por la órbita alemana, Freiheitfestung, aguantó poco tiempo la insolencia y regocijo de sus insufribles vecinos, lanzando un implacable ataque con bombas de neutrones que aniquiló a toda la población de Noveau Lumière, aunque dejó intactos los edificios e infraestructuras. El káiser alemán, aunque detestaba con todo su ser a los comedores de bagettes franceses, reconocía que su ciudad era una maravilla tecnológica y un auténtico placer para los sentidos, por lo que eligió utilizar bombas N (que tienen una tasa de mortalidad cercana al 100%, pero cuyo pulso térmico casi no afecta a estructuras) para poder emplear la ciudad desierta como lugar de retiro personal cuando se toma unas vacaciones.

United England
Que el Reino Unido no iba a formar parte de Eurocity estaba claro casi desde el principio. La isla británica nunca se había sentido parte realmente del continente, y siempre había tenido sus ojos y esperanzas puestos al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos. El dinero del tío Sam llegó a raudales y la cámara de los Lores blindó la isla entera al exterior. Se levantó un muro de cientos de metros por toda la costa de Inglaterra vigilado por drones, armas automáticas, minas marinas y barcos guardacostas, dejando en su interior una curiosa ciudad que mezcla grandes núcleos de población abarrotados de rascacielos y centros financieros, con extensos parques formados por la antigua y bucólica campiña inglesa, en los que aún se conservan sus pintorescas casas, bosques, arroyos e incluso castillos medievales. La antigua isla de Irlanda se convirtió en una especie de lugar de exilio, donde fueron expulsados a última hora muchos de los “indeseables” para la convivencia dentro de la megalópolis, por lo que quienes sobrevivieron aquí han desarrollado un odio sin par hacia la urbe. Las rencillas internas en las ciudades estadounidenses han supuesto un ligero palo para la economía de United England, que ha visto sus inversiones transatlánticas bastante mermadas, pero aún así se mantienen firmes en su idea de quedarse al margen de lo que ocurra en el continente europeo.

Thule
Los países escandinavos tampoco quisieron tener nada que ver con sus groseros vecinos del sur, así que se cerraron en banda y crearon su propio paraíso idílico en los confines septentrionales de Europa. En esta megalópolis se refugiaron los científicos más prestigiosos, los investigadores más punteros y los genios más laureados no sólo de los tres antiguos países escandinavos, sino también de sus vecinos y aliados como Dinamarca, las repúblicas bálticas o incluso Islandia. En este edén de conocimiento y tecnología han resurgido también los antiguos cultos paganos al panteón nórdico, creando una mezcla muy inusual de avances científicos con costumbres ancestrales. En general es una megalópolis muy estable, tranquila y civilizada, con extensos programas académicos para sus ciudadanos y cobertura sanitaria de primera clase, que sigue manteniéndose al margen de lo que ocurra en el sur.

Freiheitfestung
La órbita pangermánica siempre quiso que Eurocity estuviese en su territorio, bajo sus reglas y con sus condiciones. Ese fue uno de los mayores escollos a los que se enfrentó el proyecto, hasta que los demás países también se cerraron en banda, negándose a plegarse a las exigencias de Alemania y sus aliados hasta que todo saltó por los aires. Toda la región del centro y este europeo, desde Holanda hasta Polonia, Austria, los territorios de Chequia y Eslovaquia, Hungría, parte de la antigua Yugoslavia y Rumanía, se adhirieron al proyecto germánico y entraron como socios colaboradores para crear Freiheitfestung, la Fortaleza de la libertad, donde el autoproclamado káiser alemán planeaba gobernar con puño de hierro. Belicosa, expansionista y autoritaria hasta la médula, esta megalópolis arrasó a su vecina Noveau Lumière simplemente porque podía, conservando sus edificios y estructuras intactas para que las élites gobernantes puedan utilizarla como balneario de verano. Sus vecinos suelen observarla al menos con recelo, si no abiertamente con miedo, debido a su potente industria pesada y su economía basada casi al completo en el desarrollo militar, aunque de momento Thule y United England prefieren mantener sus asuntos fuera de la esfera germánica. Putingorod es la única que no se achanta ante la maquinaria bélica germánica, planteando una carrera armamentística similar. Los líderes eslavos están convencidos de que el siguiente movimiento de Freiheitfestung será expandirse hacia el este, y están decididos a plantar cara a cualquier precio.

Roma Vaticana
La religión jugaba un papel muy importante todavía a finales del siglo XXI, a pesar de todos los avances científicos y tecnológicos de los que disfrutaba el planeta. Una de las religiones mayoritarias, la católica, amasaba tal cantidad de riquezas que no tuvo problemas ni remordimientos a la hora de poner a salvo a toda su cúpula cardenalicia y papal cuando el mundo se fue al infierno. Encerrados en un complejo de búnkeres subterráneos, construidos y defendidos bajo la cúpula de San Pedro con la mejor tecnología que las reliquias chapadas en oro podían pagar, el papa, los cardenales y prelados de la antigua Corte Vaticana continúan emitiendo su cháchara santurrona por todos los canales de comunicaciones posibles. Su culto ha ido degenerando hacia la idolatría pura, en la que se veneran más las reliquias físicas de sus papas fallecidos o las momias de sus cardenales más sobresalientes que los protegieron del fin del mundo, antes que elevar sus plegarias al dios del cielo que, obviamente, les ha abandonado.

Putingorod
La megalópolis rusa se alza y toma el nombre de Putingrado (Putingorod), la antigua Kiev, donde reposa la momia de Vladimir Putin, bajo una gran estatua osestre con su imagen. Deseoso por ampliar sus fronteras hacia el oeste para meter miedo y presión a la vieja y caduca Europa, el líder ruso aprovechó el final de su mandato para volver a invadir casi todos los países que antaño habían formado parte de la Unión Soviética y restaurar parte de la antigua gloria del imperio. Trasladó su capital a Kiev, la joya de sus conquistas y una de las que más placer le produjo, dejando que Moscú se convirtiese en una peligrosa ciudad en ruinas infectada de monstruosidades mutantes, donde los pocos supervivientes se refugian en las antiguas líneas del metro. El actual equilibrio de poder en Europa, con Freiheitfestung como megalópolis dominante sin oposición, pone muy nerviosos a los miembros del Neo-Politburó y a los líderes del Partido. Putingorod se está armando hasta los dientes, poniendo todas sus fábricas a pleno rendimiento gracias a una abundancia de población casi sin igual en las demás urbes del planeta, e invirtiendo casi todos sus recursos económicos, industriales y logísticos en el misterioso proyecto “Rojo Uno”.

Continuar a “Las Megalópolis II”

Deja un comentario