Escenografía: Chimenea de refrigeración

Estos dos días pasados me he puesto con un proyecto que tenía guardado desde hace tiempo, que no es otro que hacer una chimenea de refrigeración de una central nuclear para el Páramo. Lo primero era encontrar un tiesto con la forma curva adecuada y de un tamaño aceptable: el que elegí me gustó por la forma y por las rayas que tiene, que imitan las marcas del encofrado en el hormigón, pero reconozco que es un poco pequeño. De todas formas, si se hiciese una chimenea de esas a escala ocuparía casi toda la mesa de juego (calculo que necesitaría al menos 80 cms. de diámetro, la que compré yo tiene 25 cms) y a este tamaño es más fácil de transportar sin ninguna duda.

Primer paso: comprar la maceta en el chino (3,50 euros)

Después se corta una tapa para la parte inferior, que será donde se apoyen las patas.

A continuación se cortan las propias patas, de listón de madera de 0,5 cm de diámetro (yo compré dos, a 0,75 gerbos el listón). ¿El largo? Pues para que se pueda acomodar una miniatura debajo, ya que en teoría está abierto el paso, decidí hacerlos de 5 cms. de largo.

Una vez cortadas todas, se dibujan unos radios en la tapa para saber dónde van puestas.

Se meten unos clavos en los extremos de cada “radio”, de modelismo naval…

Y se da la vuelta a la tapa, para poder clavar cada pata en su sitio con una gota de cola blanca para fortalecer al máximo la unión.

La tapa con las ocho patas y la maceta encima. Aquí he de decir que le puse pocas patas, ya que debería llevar más y más juntas (seguramente, otras tantas intercaladas en las ocho que tiene), pero tampoco vamos a presentar la maqueta a un concurso de arquitectura, así que… Aguanta el peso, que es lo importante.

Aún así, faltan los travesaños diagonales que le darán aún más dureza a la estructura (y que son los que lleva en realidad la chimenea). Estos son algo más largos, a mi me salieron de unos 8 o 9 cms. cada uno.

La estructura inferior, terminada.

En la parte superior le hice con Das Pronto una sección de muro derruída, por encima del fondo de la maceta, para que ganase altura y poder disimular un poco el culo del tiesto.

Con un martillo, un cutter y mucho cuidado, procedemos a causar desperfectos en la superficie de la chimenea, como un boquete, arañazos, grietas y demás daños estructurales.

Y primera capa de pintura, en Gris Basalto de Vallejo. Acordaros de pintar también el fondo del tiesto con Negro Mate.

Pincel seco en Gris Medio de Vallejo y primeras manchas con tintas.

El pintado ya terminado, con otro pincel seco más en Gris Medio y todas las tintas dadas (Asurmen Blue, Athonian Camoshade, Reikland Fleshshade y Devlan Mud de Games Workshop). Las tintas como más os molen, imitando musgo, suciedad general, arroyaduras de productos chungos o lo que sea.

Un toque de detalle: los hierros de la armadura saliendo al aire, retorcidos. Con unos simples clips de 1mm de diámetro, cortados y retorcidos de cualquier manera, se hace perfectamente. El Das Pronto es lo bastante blando, incluso después de seco, para permitir clavarlos donde queramos.

Otros detalles: un par de carteles para poner en las patas de la chimenea:

Y el invento ya terminado, puesto con la demás escenografía. Queda, como ya he dicho, un poco pequeña para ser de una nuclear, pero puede ser una chimenea de cualquier otra factoría, como una térmica.
Para darle mayor sustentación y un toque extra de realismo, se puede añadir una tarrina de CDs (en este caso, de 25 discos) como parte de la estructura interior bajo la chimenea, donde se encuentran todo tipo de conducciones, salas de control y de acceso. Simplemente, hay que pintarla en los mismos colores que el resto de la chimenea y añadir grafitis a gusto del consumidor. También se ensucia con tintas marrones, verdes y todo tipo de musgo que queramos.

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Una vez puesto bajo la chimenea, entre los postes de sujección, el efecto es mucho mejor y más realista.

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